La iniciativa de un hijo de Rawson, Juan Carlos Michi, que ante la atenta y apesadumbrada mirada propone una reparación histórica para la Capital chubutense, una propuesta ciudadana para que Rawson comience a saldar algunas deudas.

La Capital Que No Fue
¿Qué imagen nos viene a la mente al pensar en una ciudad capital? Generalmente, la asociamos con un centro de poder, inversión y prestigio; el corazón político y administrativo que refleja la identidad de toda una provincia. Sin embargo, en la Patagonia Argentina existe un caso que rompe con esta idea: Rawson, la capital de Chubut.
A pesar de ser la sede de los tres poderes del Estado desde el siglo XIX, Rawson ha vivido una paradoja constante. Ha cumplido su rol institucional, pero nunca ha recibido el tratamiento, la inversión ni la planificación acorde a su estatus. Su historia es la de una desinversión acumulada que la ha dejado relegada frente a otras ciudades de su propia provincia. A continuación, desglosamos esta sorprendente situación en cinco claves fundamentales.
Cinco Claves de una Capital Paradójica

Es la capital oficial, pero el poder real (y el dinero) está en otro lado
La paradoja central de Rawson es que, aunque alberga los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de Chubut desde que fue designada sede administrativa en 1865, un rol formalizado como capital del Territorio en 1885, nunca logró consolidarse como capital ni en lo político ni en lo económico. Mientras Rawson cumplía con su función administrativa, otras ciudades de la provincia recibieron inversiones producto de deliberadas decisiones estratégicas que impulsaron su crecimiento de manera exponencial.
- Trelew se convirtió en el centro comercial del valle gracias a una inversión estratégica en infraestructura: el ferrocarril.
- Comodoro Rivadavia se transformó en la “capital del petróleo” gracias a la concentración de recursos para sostener el modelo energético.
- Puerto Madryn se consolidó como un polo industrial y portuario con la instalación de la planta de aluminio ALUAR, una clara apuesta por la industria pesada.
A Rawson, en cambio, se le negaron proyectos de esta envergadura, quedando limitada a un rol meramente simbólico por una evidente falta de decisión estratégica.
Rawson es capital en los papeles, pero no en la práctica.
Su principal motor económico es ignorado sistemáticamente
El caso del Puerto de Rawson es un ejemplo paradigmático del relegamiento. A pesar de ser el principal puerto pesquero de la provincia y un generador fundamental de exportaciones, su desarrollo ha sido sistemáticamente postergado. Los problemas clave son recurrentes y bien conocidos:
- Falta de dragado regular, lo que dificulta la operatividad de los buques.
- Infraestructura obsoleta que limita su capacidad.
- Ausencia total de una planificación a largo plazo para modernizarlo y expandirlo.
Esto genera ineficiencia operativa y una marcada pérdida de competitividad frente a otros puertos de la región. Resulta contradictorio que la propia capital provincial, y la provincia en su conjunto, descuiden de esta manera un activo económico tan vital para su desarrollo.
Una capital desconectada del resto de su provincia
El aislamiento relativo de Rawson es otra manifestación de su relegamiento. La falta de inversión en conectividad vial es alarmante y se evidencia en tres puntos críticos:
- La Ruta Nacional N.º 25, que la conecta con el interior de la provincia, está deteriorada en varios tramos.
- La Ruta Provincial N.º 7, el vínculo esencial con la vecina Trelew, soporta un tráfico intenso sin las mejoras necesarias, como una apropiada señalización.
- La deuda histórica del asfaltado de la Ruta 1 hacia Puerto Madryn.
Este último punto es especialmente contraintuitivo: la capital provincial no cuenta con una conexión vial eficiente y moderna con el principal puerto industrial y de exportación de Chubut, lo que limita su integración y potencial económico.

El reclamo no es por un privilegio, sino por “justicia”
Cuando se habla de una “reparación histórica” para Rawson, no se está pidiendo un trato preferencial. El concepto se define como un acto para corregir una omisión, un atraso o un desequilibrio que ha generado desigualdad.
La justificación central es contundente: la ciudad cumplió su rol institucional durante más de 150 años sin recibir el respaldo material necesario para sostenerlo. Rawson albergó los poderes del Estado, pero sus edificios se deterioraron y su infraestructura fue postergada. Por lo tanto, el reclamo no busca un privilegio, sino que se salde una deuda acumulada y se restituya a la capital el lugar que le corresponde.
La reparación histórica de Rawson no es un privilegio, sino un acto de justicia política y social.
El abandono se ve a simple vista en sus edificios
La desinversión acumulada en Rawson no es una idea abstracta; es una realidad tangible y visible en el corazón institucional de Chubut. El deterioro de la infraestructura pública es uno de los síntomas más evidentes de este relegamiento.

El edificio de la Municipalidad funciona con refacciones improvisadas y riesgos que atentan contra la seguridad. La situación de algunos edificios públicos es aún más grave: permanecen tapiados tras sufrir incendios, convertidos en un símbolo de la desidia con que se ha tratado a la capital. Incluso la Casa de Gobierno, que debería ser la vidriera institucional de la provincia, continúa con sectores inhabilitados, denotando ausencia de un plan integral. Esta evidencia visual refuerza que el abandono no es un discurso, sino una realidad cotidiana.

Conoce el Proyecto Reparación Histórica de Rawson
Una propuesta ciudadana para que Rawson empiece a saldar algunas deudas. El diagnóstico completo y la propuesta detallada de proyectos para la Reparación Histórica de Rawson están disponibles para consulta pública.

¿Una Capital de Papel o una Capital de Verdad?
La situación de Rawson es mucho más que la historia de una ciudad olvidada; es una paradoja que debilita la cohesión y el equilibrio territorial de toda la provincia. Una capital relegada proyecta una institucionalidad precaria. Fortalecerla no es un gasto, sino una inversión estratégica para construir una provincia más justa y sólida.


La pregunta final queda abierta: ¿seguirá Rawson siendo una capital solo en los papeles, o llegará el día en que la provincia decida saldar su deuda y convertirla en una capital de hechos?













